ayer se nos dio regular, gracias a Dios. Yo no dormí demasiado bien por lo de David, así que me quedé hasta eso de las 11 de la mañana en la cama. Me despertó, dios mediante, la señora de la limpieza, que entró a ritmo de competición en la habitación, levantó la persiana, cogió la toalla del suelo y, en cuanto me incorporé de la cama, se percató de mi presencia y salió diciendo algo raro en coreano. Tranquilos, sigo durmiendo en calzoncillos, que todavía recuerdo esos sabios consejos de no quedarse con el culo al aire del tío Joaquín.
Tras el desayuno de rigor y ver un poquito de la jornada de mañana nos fuimos a lo que mejor se nos da a los periodistas: el trinque. Primero, hospitality de Asics, donde conocimos al capo europeo, que nos regaló unas viandas y nos invitó a un café. Después, al de Nike (no se puede decir muy alto, que los periodistas no podemos entrar ahí, pero tengo un contacto), donde, además de ver de cerca a megaatletas, se come de puta madre. Y gratis. Así que volveremos allí día sí, día también.
Después, al estadio. Plaza tiene sueño, así que se va al hotel, está pendiente de la llamada para saber cuándo vuela. Subimos a un autobús y nos toca al lado José Luis López, de la SER, vaya crack, nos da una explicación de narices sobre la final de 110m vallas (donde se pegaron el negro y el chino, os acordais?) y al minuto le llaman de la radio. Sí, de la SER, donde Gabilondo. Y entra en directo desde un autobús, y se pone a hablar en el matinal, cómo mola, de Tuvalu (no el país, sino el atleta que se ha hecho famoso por correr los 100m en casi el doble de tiempo que Bolt, que es el tipo más rápido). Me llaman de Madrid. Tienen una opción de vuelo para Plaza. Me acerco al conductor y le pido que me abra con señas. Dice que pasa. No jodas, le digo que es una emergencia y abre. Subimos a un taxi para el hotel. Volvemos a hablar con Madrid y vemos que la opción no es factible, así que optamos por no despertar a Plaza y, ala, de vuelta al estadio.
La jornada transcurre sin incidencias pero con emotividad. Un lanzador de disco por allí, una de pértiga por allá, españoles, etc... nos hacemos fotos en la grada, serán las últimas del grupo completo, y hacemos una especie de última cena. Alberto quiere helado, Plaza y yo, sandwich y cerveza. Cada uno va a por lo suyo y, cuando volvemos al centro de operaciones (la heladería), Alberto ha cometido un crimen de 650g de Baskin Robbins. "Pero muy rico", comenta.
Un paseo final y al hotel. No ha sido el mejor día de todos, ni el más completo, pero teníamos a David al lado. Será el último que cenemos juntos. La vida es como un karaoke coreano de los de la foto, mucho mejor con amigos.
Un saludo de vuestro hijo que os quiere,
Maikel
PD - Sí, siempre se van los mejores.
Hola hijo. Soy tu madre.
ResponderEliminarMe alegra que hayas conocido al Sr. Nike y que hayas comido gratis en su hospitality... que digo yo que eso será su casa, que será muy blanca, como un hospital, y por eso vosotros la llamáis así... y que digo yo también que tengas cuidado, que si su madre es puta lo respeto, que yo soy muy de respetar, ya lo sabes, pero entre el sitio donde me ha contado papá que estás durmiendo allí en Corea y ese señor Nike de madre profesional... no sé yo si me va a gustar que te hayas ido tan lejos... ah, y no creo que fuera necesario que comunicaras aquí en tu blog lo de su madre, que igual era un secreto.
Me ha gustado la foto del karaoke. Tu padre se la ha impreso. Dice que seguro que sales tú en algún lado... y aún sigue buscándote. Me ha dicho que te manda un beso y que seas fuerte, que sí (espera, me pide que siga escribiendo lo que dice), que sí, que siempre se van los mejores, que por eso te fuiste tú a esa ciudad donde la gente solo corre, suda y come helados, pero que también siempre es por algo importante... porque si no no se irían o los que se marcharían serían los menos importantes. Por eso te has ido tú allá a contarnos a todos cómo corren y cómo se suda en Corea. Y por eso David tiene que estar en otro lado estos días. Tu padre dice también que hay cosas que no nos gustan pero que tienen que pasar... y que, al final, todo acaba bien... y que si las cosas no van bien es que todavía no se ha llegado al final. Dice también que te quiere y que te rías, aunque sea un ratito pero que rías, que estás mucho más guapo.
Cuídate, hijo. Ah, firma tú por mi si quieres el justificante de ausencia por no haber ido al estadio hoy... como aquel que falsificaste en el colegio... “Mi hijo Maikel no ha hido hoy al colegio porque ha tenido que hir al médico. Firmado: Mi madre”.
Un abrazo fuerte.
Tu madre.
파자마 구매!
ResponderEliminarFirmado:
La señora de la limpieza.