viernes, 26 de agosto de 2011



Queridos padres,


Esto sigue siendo un poco feo, pero me voy acostumbrando, como al sabor de la sopa de verduras, que mira que cuesta que entre al principio y luego… luego sigue costando, pero ya me entendéis (al fin y al cabo, es el único plato con el que no puedo). Pero no por ello vamos a dejar de hacer cosas. Ayer, sin ir más lejos, estuvimos aprovechando mucho el día (y la cama del hotel). Nos despertamos pronto (es un decir) para ir a correr (comparado con los que se ganan la vida aquí haciendo eso, es otro decir). Por aquí cerca hay un río de nombre difícilmente pronunciable (y escribir ya ni os cuento) que tiene un carril bici al lado muy interesante para hacer deporte (con pistas de baloncesto, cricket, gimnasia, en fin, lo de siempre). Y, como allá donde fueres, haz lo que vieres (menos en el cementerio), nos pusimos piernas a la obra. A los 20 minutos vuestro hijo que os quiere decidió que la humedad era ya más que suficiente para sí y decidió seguir caminando durante los 20 minutos restantes, total, no es plan de fundirse el primer día. Sus compañeros de batallas llegaron envueltos en una capa de sudor que ríete tú del concurso de miss Camiseta mojada que hacíamos en la urbanización de Guardamar en verano. Sí, esa a la que Papá solo fue un año (el que hizo de jurado) y el resto de años tenía que hacer no se qué en casa, que nunca me quedó claro.


Luego volvimos a la habitación a trabajar un poco. Para que nos entendamos, trabajar un poco aquí es meterse en Internet y contar lo que nos está pasando. Sí, como este blog, pero algo más en serio. Yo, que lo traía ya pensado de casa, lo terminé rápido, cual repelente niño Vicente, y después me quedé dormido plácidamente en la conocida "siesta del burro"; esto es, despertarse para comer algo y luego volverse a echar. Algo así hice, pues mis compañeros me recriminaron mi actitud una hora y media después del plácido sueño. "¿Qué haces, tío?" "Meditando". Subimos los respectivos artículos (aquí se llaman entradas) al blog (que es como un diario, pero que te lee mucha gente) y nos fuimos a un sitio de barbacoas. "fresh korean beef with rice" para los tres. Genial. Algo hemos hecho mal, porque nos ponen una ensalada con tiras de carne cruda con arroz. Como nosotros somos educados, nos lo comemos y punto. El restaurante tiene un extractor de humos para la barbacoa, bien majete, y aprovechamos para intentar escuchar psicofonías. A lo máximo que llegamos es a mancharnos de aceite la oreja, pero bueno.


Poco después volvemos a seguir trabajando en la habitación: o sea, dormir otro poco. Al final ese poco se convierte en 2 horas y media. Nos conectamos un poco a internet y nos hacemos los remolones, total, el campeonato empieza mañana, así que si los atletas no curran, vamos a currar los juntaletras, "notejoe". A eso de las nueve de la noche alguien dice de moverse. Le hacemos caso y a eso de las 21:30 estamos enfilando las calles de Daegu en dirección al centro de la ciudad. Como es viernes noche la gente joven está por la calle (alguno que otro ya muestra síntomas de un buen beber) y nos damos cuenta de que el centro de esta ciudad es feo también de narices. Tras varios descartes culinarios (Burger y Kentucky) nos decidimos por un sitio de pasta fusión (como lo que hace Pitingo, pero en vez de atroz, con arroz), que está decorado como un salón de té, con sofás grandes en vez de sillas, que está bien para comer magdalenas pero no sé yo si para un plato de espaguetis. Aquí a los espaguetis les llaman noodle, son un poco más finos y están hechos con arroz a veces. En vez de chorizo le echan otras cosas, los de Alberto de ayer llevaban un poco de pulpo y un mucho de picante. Yo me pedí un pollo rebozado así como de tempura que también estaba rico, y Plaza un Chicken Doria, que es pollo al horno con bechamel, arroz y demás. A veces los coreanos nos miran raro, y eso que nos estamos duchando todos los días, pero, ya sabes, es lo que tiene la occidentalidad. Por cierto, que casi me echan del sitio porque tengo la costumbre de pasearme por el salón viendo qué come la gente para pedir lo mismo (si puede ser con foto), ya que de otro modo es imposible hacerme entender.


Tras la cena decidimos comer un helado. Alberto muestra sus dotes de sabueso y consigue que lleguemos a la puerta de la heladería Gustimo, italiana regentada por coreanos y con los rótulos en inglés. Me pido uno de kiwi, yogur de café y chocolate con leche y tardo menos en comérmelo que en arrepentirme de la decisión. Al lado los chavales y chavalas siguen pasándoselo bien, entrando a los bares y demás. Mientras que el jueves iban bastante emperifollados (con traje y demás) el viernes se ve a los coreanos algo más casual (que quiere decir "de sport", que quiere decir con camiseta y vaqueros), quizá relajados. Por cierto, hablando de emperifollarse, (dile a mamá que no lea), ayer a media tarde en la siesta escuchamos gritos de la habitación de abajo. Pero gritos no en plan "BORJAMARIIIIII ….. que aquí sería KIM PARK LEEEEEEEEEEEE" sino gemidos de alguien que estaba amortizando el negocio por horas a los dueños del hotel que, por cierto, majos, son un rato". También a veces vemos aparecer a una pareja que entra a una habitación, a otra que sale y se termina de abotonar la camisa, en fin, lo que tiene el lugar de excéntrico y pintoresco. Pero no somos los únicos extraños aquí, también están cada vez más guiris, algunos periodistas y algún español que, nada más vernos, nos reconoció. (Dile a mamá que siga)


Hablábamos del helado, mamá. Muy rico, bajo en grasa. Después decidimos volver a casa porque ya era la 1 y no habíamos dormido lo suficiente. Además, toca ver el maratón femenino, que es la primera prueba de los Campeonatos (por cierto, hubo una especie de fiesta de bienvenida con fuegos de artificio y demás, pero esa ya no la vimos). Tendremos que madrugar un poco, así que toca dormir.


Os dejo con un par de fotos (del hotel y de la comida coreana), antes de despedirme, para que veáis que estoy comiendo bien y durmiendo mejor.


Un beso de vuestro hijo que os echa de menos,


Maikel


PD - Mamá, dile a Papá que no se perdía nada con las siguientes fiestas de Camiseta Mojada de Guardamar, que los bollos hicieron mucho daño a nuestra generación.



3 comentarios:

  1. Querido hijo. Soy tu madre. Tu padre me ha resumido todo lo que nos has escrito y ya me ha dicho que por Dagu todo va muy bien. Que te hace tanto calor como en Guardamar pero sin mar (claro, las gallinas necesitan estar calentitas), que las gallinas corren mucho, que ponen unos huevos muy grandes, que te dejan tiempo para descansar en una cama enorme, y que vas a hacer un reportaje para tu revista que va a gustar mucho. Tita Hortensia quiere que le guardes un ejemplar, como aquella vez que le guardaste uno cuando en tu revista hablasteis de salir a correr con el perro... ella no tiene perro, y mucho menos sale a correr... pero le gustan los perros.

    Papá me ha enseñado también la foto que nos has mandado. ¡Qué guapo estás, hijo! Dile a Alberto que sonría en las fotos para que se note que está contento porque así tan serio parece que no se lo está pasando tan bien como tú con las gallinas de Dagu. Dile también que coma bien, que no se deje nada en el plato (he visto en la foto que no se lo había terminado todo) y cuando volváis que venga a comer un día a casa que le voy a preparar un cocido como Dios manda. David también puede venir pero ningún otro amigo de tu oficina que luego se comen y se beben todo (lo que pongo en la mesa y lo que guardamos en la despensa… como aquella vez que desaparecieron los dos jamones que nos trajimos del pueblo en Navidad y las botellas de whisky de papá).

    Yo te he guardado croquetas para cuando vuelvas. De las que te gustan. Come bien allí, pide pan para mojar bien las yemas de los huevos de gallina de Dagu, y haz el favor de abrigarte por las noches, que luego te resfrías y, como siempre, te habrás ido sin ibuprofenos ni kleenex.

    Un achuchón de tu madre que tanto te quiere.

    Mamá.

    ResponderEliminar
  2. Hijo, lo siento. No he sido capaz.

    Tu madre lleva todo el día invitando a los vecinos a comer en casa, la semana que vuelves, los huevos estrellaos que va a hacer con todo lo que te ha encargado que le traigas de Dagu. “Huevos estrellaos mejores que los de Lucio”, dice. Y yo no puedo quitarle esa alegría.
    Sigo sin dejar que ella lea tus noticias pero mañana se lo explicaré todo, te lo prom… ¿¡¿y se oían mucho los gemidos?!?

    Un beso de tu padre que te adora.

    Papá.

    PD - Yo también voy a hacerme un blog cuando me vaya con tu madre a Benidorm.

    ResponderEliminar
  3. Hola Madre,
    no se preocupe usted que la revista, sin problema, en la empresa las tenemos gratis, así que, además de la de tía Hortensia, la suya también por supuesto. Muy bien, hecho de menos el cocido.

    Hola padre,
    tenemos que hacer algo. Madre se está pasando ya con lo de los huevos (Aquí solo los comimos el primer día y porqu eno lo sabíamos). Los gemidos, ni te lo imaginas.

    Un beso,
    Maikel

    PD - Lo espero con ganas (el blog)

    ResponderEliminar