lunes, 29 de agosto de 2011

Queridos padres,

ayer salí a correr por segunda vez en lo que llevamos de viaje. Primera, si olvidamos los míseros 20 minutos del primer día. Mi objetivo, no os engaño, es llegar a terminar tan sudado como Alberto, que cuando termina parece que acaba de salir de la piscina, imaginaos lo que se le pega la camiseta. Vuestro hijo, pese a que chorrea por la frente, no llega a tanto, y se tuvo que conformar con ver cómo el sudor se apelotonaba en la zona donde la espalda está a punto de perder su santo nombre y, secundariamente, en el cuello y pecho. Nada, ni con los 50 minutos a buen ritmo que hicimos fue suficiente.


Como estábamos cerca, caminamos a ver a la gente de la marcha (no, no son los que vuelven tarde de la fiesta del sábado) que, a fin de cuentas, hacían lo propio (andar) pero a toda leche. Tanto que ganan a muchos atletas populares, ya que hacen 20km en menos de 1hora y 20 minutos. Una burrada. Allí ya no estaba Paquillo Fernández, uno de los dos representantes españoles y que tenía opción de medalla. El resto, sí, dando vueltas muy rápido y recibiendo amonestaciones cada vez que el juez cree que despegan los dos pies del suelo (lógico, a más de uno se le iría la cabeza yendo tan rápido).


Después desayunamos en una panadería francesa (aquí me soplan que se dice boulangerie) en pleno centro de Daegu. De los pocos sitios de esta ciudad que huelen a harina, azúcar y anís en vez de a maíz y sudor. Como somos esa clase de gente, compramos rápido 3 piezas y salimos rápido porque si no estas líneas las estaría escribiendo desde allí. Muy rico se queda corto para definirlo. Tras ello, al hotel (como siempre), donde vimos correr a un chaval que ha venido aquí, Oscar Pistorius, conocido porque es el primer atleta discapacitado (corre con unas prótesis metálicas por piernas) que se ha clasificado para unos Mundiales. Corre en 400m (una vuelta al estadio) y consiguió quedar 2º en su serie, así que hoy lo veremos de nuevo. Es una de las atracciones del martes por la tarde.


Tras ello, a comer. Por primera vez, barbacoa coreana. Concretamente, panceta de cerdo, lo llamen como lo llamen, no hay más que hablar. Sí, que te dejan que te la comas hecha a la piedra, que va con un montón de especies, y todo eso… pero.. SIN PAN! ¿Cómo se puede comer uno panceta sin pan? Y sin vino? Aquí no nos atrevemos con el soju, así que tomamos cerveza, que está más rica. Adivinaréis que tras el festín fuimos a echar la siesta. La hora y cuarto de rigor se quedó en poco, así que le sumamos media hora más, tras la que nos levantamos catatónicos (que viene a ser como cuando me despertabais para ir a misa en las fiestas del pueblo después de llegar de madrugada). Duchita y al estadio. Abajo nos encontraos a Paquillo Fernández (por si no os habéis enterado, lo nombro en el segundo párrafo, esos bloques de texto que separan las frases… de nada :P ) y le preguntamos por su lesión y retirada. Estaba un poco cabreado porque se ha sentido mal y hemos seguido de charla con él. Hasta luego, Paco, y al Estadio, que ya es hora.


Llegamos con el tiempo justo después de coger un taxi porque con la charla se nos ha pirado el tiempo del autobús. Corren varios españoles, pero todos caen eliminados ante los portentos africanos. A final de la noche, el plato fuerte, los 100m, de Usain Bolt, un tío que corre muy rápido en muy poco tiempo y que en dos zancadas se recorre el prado del tío Jeremías (que no es muy grande, pero hay que hacerlo). El tío (Bolt, no Jeremías) tenía tanta prisa por terminar de correr que ha salido antes de que el juez diera el pistoletazo de salida (que viene a ser como el "preparados, listos, ya!" pero aquí que todo está informatizado en vez de hacerse con bocina se hace con una pistola. Se ve que el juez se ha cabreado y le ha dicho que cierre la puerta del Estadio por fuera. Así que nos hemos quedado un poco más tristes. Ha ganado otro de Jamaica (yo creo que le han dejado los otros en consideración) y un blanco, que es francés y corre mucho, casi queda 3º y pilla medalla. Una putada, pero… así es la vida.


Con el mal sabor de boca todavía reciente de los 100m nos hemos subido al autobús y de nuevo al hotel. Hemos estado en un sitio "coreano-fusión", que viene a ser fingers de pollo, calamares y bravas, eso sí, todo rebozado con tempura. Nos hemos puesto finos. Para rematar, un par de helados. Y nos ha entrado un sueño muy muy rico que ha devenido en caer rendidos a las 12 de la noche… será la edad.


Un beso de vuestro hijo que os quiere,

Maikel

2 comentarios:

  1. Querido hijo. Soy tu padre.

    Después de tres días buscándote en la foto que nos incluiste en tu entrada... puedo decir que, por fin, te he localizado... sí, justo al lado del tipo que tiene los ojos así como acoreasiempretres (para los de la LOGSE: no a-china-dos... sino a-corea-siempretres). Me ha costado un poco encontrarte pero esa camiseta fucsia que llevabas te ha delatado. Hijo, en público, haz el favor de no volvértela a poner.

    Te echamos de menos. Besos de tu padre que te quiere.

    Papá.

    PD – Tu madre me había contado ya lo de Bolt, lo ha oído en el mercado... ese sitio donde lo mismo aprendes y opinas de lechugas, de la Esteban, que de atletismo... sí, igual igual que en TV... bueno, no. Fue más fácil encontrarte a ti en la foto que atletismo estos días en TV (pero no me he rendido).

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  2. A la atención del dueño del presente blog y sus colegas (no los padres).

    Estamos interesados en contactar con el dueño de kore-ana.blogspot.com y el otro enfermo de los helados. Urge negociación de patrocinio para su próximo viaje. Mejoraremos todas y cada una de las condiciones que, este año, les hayan hecho firmar los de Baskin Robbins...

    Fdo:
    Häagen*Dazs

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