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Queridos padres:
ayer comenzó la competición. Esto está lleno de gente sudando a chorros. De hecho, se ganan la vida así. Y nos han llamado para que contemos cómo sudan, cuánto tiempo tardan hasta que dejan de sudar y si ha habido alguien que lo haya sudado menos. Comencemos por el principio: ayer llegábamos tarde a la salida del maratón. El maratón es una prueba un poco estúpida, para que te hagas una idea, como ir de Madrid a Aranjuez corriendo en vez de coger el tren de la fresa, con lo ricas que están y lo bonito que está Aranjuez para pasearlo si uno no está sudando a chorros. Pues ayer unas 60 chicas de todos los países tenían que recorrer esa distancia (para llegar al mismo punto de salida, que también es tontería, ya que corres 42 kilómetros, hazlo en línea recta) y ver quién tardaba menos. Lo dicho, nosotros íbamos tarde, así que cogimos un taxi coreano. Este no nos dejó pagar con tarjeta, así que nos regaló el viaje. Majete.
Luego se dio la salida. Al principio la española iba rápido, ahí al principio del pelotón, pero poco a poco se iba quedando atrás y nos dimos cuenta de que algo iba mal. A mitad de carrera ya no iba, nos enteramos de que le había dado un apretón (es verdad, mamá, no me riñas) y se tuvo que parar. Yo lo entiendo, cuando vienen las ganas, da igual que estés compitiendo, párate que los temas de la tripa son importantes. Durante el rato estuvimos viendo un par de tiendas de juguetes, nos encontramos a uno de los maratonianos (chicos) y en general dimos una buena vuelta por Daegu (vamos, que terminamos reventados).
Así que al hotel. Ducha rápida, ver un poco de atletismo en la televisión (un plasma enorme, que no sé ni cómo ha cabido por la puerta) y… ya sabes, a comer. Plaza no quiso venirse, decía que le alimentaba más echarse la siesta. Alberto y yo fuimos a un coreano austero. Tanto que nos tuvimos que sentar en el suelo y quitarnos las zapatillas. Alberto dijo que no le apetecía comer callos (es verdad, no me riñas), así que pedimos una especie de tofu y de revuelto de ajetes, pulpo y champiñones que, sin coñas, es de lo mejorcito que hemos probado últimamente. A la vuelta nos echamos la siesta y para el estadio.
Al estadio se va en un autobús solo para periodistas, que digo yo que será deficitario, porque ahí nadie paga. De hecho a más de uno seguro que le falta la cartera al volver. Allí nos hicimos amigo del entrenador de una atleta holandesa de 800 metros (no de altura, es la distancia en que compite) y que nosotros, como gente bien educada, saludamos aunque no tengamos ni idea de lo que nos están diciendo. Una vez en la grada localizamos nuestra posición. Nos dan un pupitre para nosotros solos con televisión, internet y enchufe. Como en un examen. A la derecha tenemos a dos italianos, de La Mattina, o algo así, creo que es un periódico o una revista. Bueno, lo mejor es que, además, te chivan las preguntas, porque te dan muchos dossiers diciéndote quiénes son los atletas (así es más sencillo contarlo luego a la gente, pero no lo digáis por ahí que se me acaba el chollo). El campeonato empieza con la ceremonia de inauguración, que mínimo la diseñó un valenciano porque mucho fuegos artificiales, mucha charanga y tracas a mogollón. Y de repente, una coreana cantando una versión del "Hijo de la Luna" ese de Mecano que Ana se tuvo que quedar tan avergonzada como su apellido (Tó Roja).
Y después, las carreras. Y venga gente corriendo, dando vueltas a la pista. Vimos una final de 10.000 metros. En vez de salir a dar una vuelta, dan 25, pero al estadio, como los coches en los circuitos. Ganaron 3 negras. KeniAnas, ya sabes, como en el maratón. Y después, los 100m. Los 100 metros viene a ser un "corre que te pillo" y debería estar enseñado en las academias de ladrón. Se trata de, desde agachado, salir a toda leche lo más rápido posible. Aquí parte la pana un negro, que se llama Usain Bolt, que tiene el récord del mundo en salir escopetado. Al español le tocó correr en su misma serie (por otra calle distinta) y se clasificó. También lo hizo un chaval francés blanco, que corre como un negro y se llama Cristophe Lemaitre. Así, con cara de guapete, pero que corre que se las pela.
Luego nos quedamos a ver qué hacían los otros dos españoles en liza. Una, Concha Montaner, tenía que hacer salto de longitud, o sea, lanzarse en plancha a ver lo lejos que llegaba. Pero no sabemos lo lejos que llegó porque los 3 saltos fueron inválidos por deformar una cosa de plastilina que ponen justo después del sitio (que digo yo que la plastilina está para eso, no?). Y el otro es un chaval extremeño, Javier Cienfuegos, que tenía que hacer el lanzamiento de martillo. El martillo no es el de Thor, es una bola unida con una cadena a un palitroque, o sea, que con eso no clavas ni el cuadro de mi Primera Comunión, que mira que tiene el marco ligero, pero bueno, el chaval, pese a estar así rellenito, no consiguió ganar a los otros y no pasará a la siguiente ronda.
Con nuestro gozo y nuestra sombra nos volvimos al hotel. Cenamos lo mismo que comimos (en el mismo sitio, además) y fuimos a tomar una cerveza. Lo único que aquí no nos dejan tomar cerveza en los bares porque somos españoles. La verdad, que no sé por qué, pero mañana te seguiré contando.
Un beso fuerte, fuerte, de vuestro hijo que os quiere
Maikel
PD - Podéis quitar el cuadro de la Primera Comunión de mi habitación. Total, después de la JMJ creo que voy a apostatar….
Tantos años juntos para esto... para que ahora quieras apostatarme... Desde que perdiste del mismo modo tu reloj Casio (de Primera Comunión también), nunca me gustaron tus apuestatas en el mus. ¡No me apuestates!, yo nunca lo haría.
ResponderEliminarFdo:
El cuadro de tu Primera Comunión.
Hola Maikel. Soy papá.
ResponderEliminarSupongo que no has olvidado que no soy muy bueno con los deportes (no sé a quién habrás salido), ni en la pista, ni en el campo, ni en la TV, ni en tu blog… pero estoy poniendo mucho empeño para tratar de aprenderme todos los nombres de atletas que escribes... a mi me sacas de Cobi y el gran Sr. Fiz y ya no sé quién es quién. Pero cuando vuelvas, verás cómo distingo algunos.
Mamá sigue preguntándome por qué vuelves tan tarde... Me pide que te diga que traigas todo el merchandaisín que te den en Dagu y que no tires nada... No te preocupes, Maikel, he visto una oferta muy maja en Carrefour y yo me encargo de comprar los huevos Dagu el día que vengas a casa a cenar.
Le he enseñado a mamá la foto del cartel que nos has enviado. Se ha puesto un poco triste cuando ha visto que la flor solo me la regalabas a mi... dice que no entiende por qué me mandas a mi una flor y a ella nada... con lo que te quiere... pero gracias al inglés que aprendí estos últimos veranos en Benidorm he podido explicarle que también había un mensaje para ella, y se lo he enseñado: “Eras guapa cuando ibas vestida bien ceñida. Eres preciosa cuando tu apariencia va envejeciendo. O sea, que siempre has sido adorable”. Yo creo que se le han saltado las lágrimas de la emoción cuando lo ha oído pero enseguida se ha marchado a la cocina diciendo que tiene que terminar de pelar las cebollas para la tortilla de hoy. Gracias por la flor, hijo.
Me ha dado pena leer que la española tuvo que abandonar por tener que irse de vientre. Mira que os tengo dicho a tu madre y a ti que antes de viajar y de acontecimientos importantes hay que ir meadito, cagadito y bien limpito, que nunca se sabe. Esa pobre chica no debía de imaginar que ese maratón era algo importante, si no no me lo explico.
Por cierto, me han comentado en el bar lo que os ha pedido el gran Sr. Fiz (ese que sale en los stuf, stav, o como se diga eso de vuestra revista, y que también salía mucho por la TV cuando a la TV no le interesaba tanto el futbol, ni la F1 ni el tenis, y guardaba algunos minutos para el atletismo), pues me han dicho que os ha exigido que os fotografiéis con menos tipos corriendo y/o sudados y/o feos y que retratéis alguna belleza oriental (con piernas, brazos, nariz y eso, se entiende). Hijo, como jefe vuestro que es el Sr. Fiz (y como padre tuyo que soy), debéis obedecer lo que os pide (a ver si se lo van a pensar y te van a hacer pagar el vuelo y el Ritz). Eso sí, procura salir tú también en la foto y arrímate bien. Cuando la tengas, cuélgala en tu blog, así la imprimiré y cuando baje al bar, les enseñaré a todos lo que trabaja mi chaval.
Hijo, me despido. Voy a ver si puedo explicarle a tu madre que la diferencia entre Dagu y Daegu es más que una letra y un huevo.
Un beso de quien te echa mucho de menos.
Tu padre.
PD – ¿Fuiste a misa?, hoy es domingo.
Querido cuadro de la Primera Comunión:
ResponderEliminarestás desfasado, como la Iglesia, qué voy a decirte.
Querido padre,
dile a madre que llego pronto, a las 7 de la mañana del día 7. Aquí, bellezas orientales, pocas, como las españolas, ninguna, para qué engañarle.
Un beso,
Maikel
PD - Aquí la misa es en coreano, como no me iba a enterar igual, he decidido no ir.